Terrorismo

Pedro López.

Después de haber visto las imágenes del atentado terrorista perpetrado en Barcelona el jueves pasado; después de haber oído y leído los primeros comentarios en la radio y en la prensa, no dejo de hacerme algunas preguntas y no dejo de recordar a todos aquellos que viven en ambiente musulmán y sufren casi a diario estas atrocidades en países de África y de Asia.

Yo nunca he sufrido un atentado terrorista ni he estado cerca de un hecho tan horrible, por eso no puedo hacerme una idea de todo el sufrimiento y de todo el horror que tiene que ser vivir algo tan deleznable. Imagino el profundo dolor y la tremenda impotencia que las víctimas tienen que experimentar. Lloro al pensar en las personas que han muerto, en sus familias, en los heridos. Me conmueve su sufrimiento y su angustia. Son seres humanos normales, como nosotros, que han sido golpeados en su integridad física y moral de forma brutal.

El terrorismo nunca tiene justificación. Ni el terrorismo islámico, ni el terrorismo de eta, ni ningún tipo de terrorismo tienen nunca justificación.

Aunque el atentado de Barcelona nos ha impresionado muchísimo por haber tocado nuestro país, no puedo olvidar que en Afganistán, Irak, Siria, Nigeria, Egipto… ocurren atentados terroristas casi a diario; que iglesias católicas y protestantes sufren demasiado a menudo el zarpado del terrorismo ante la indiferencia de Occidente; que el número de los afectados en cada atentado en estos países suele superar siempre las cincuenta o sesenta personas; que estos muertos por el terror son olvidados al acabar el telediario en el que se da la noticia.

No puedo olvidar el terrorismo de eta que durante tantos años hemos sufrido en España. Este terrorismo fue justificado por grupos políticos y sectores sociales y aún hoy lo es. Los que sufrieron el terrorismo de eta hasta el final de la década de los noventa del siglo XX sufrieron, además, el desprecio y la indiferencia de la sociedad vasca y de grupos políticos y sociales del resto de España. En entierros de guardias civiles y policías asesinados por eta, junto al féretro y sus familias destrozadas, había grupos de izquierda y nacionalistas que les insultaban. Esto fue una vergüenza. Los islamistas no son peores que los terroristas de eta y quienes les justificaron, aplaudieron y sostuvieron.

Tampoco dejo de pensar en el mundo islámico. En Italia y en España he estado en contacto con muchas personas musulmanas que habían venido a Europa en busca de un futuro mejor y sé que el mundo árabe es muy variado y que los sectores moderados y abiertos sufren los mismos atentados terroristas que nosotros. Pero delante de cada atentado me viene a la mente el testimonio amargo de dos amigos míos, uno de Egipto y otro de la India, ambos cristianos en ambiente musulmán, que ya en 1998 nos auguraban a Occidente todas estas cosas: “No sabéis lo que os esperan – decían – nosotros vivimos desde hace más de 700 años con ellos y sabemos lo que es que nos agredan casi a diario; no sabéis lo que os espera-”.

¿Qué solución hay? ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué nos espera? No responder con violencia seguro. Pero tal vez tengamos que profundizar en qué mundo hemos construido y qué nos enseña todo lo que está ocurriendo.

Publicado en “La Tribuna de Albacete” el 19 de agosto de 2017.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s