Patrimonio y responsabilidad

Juan Miguel Yago. Doctor en Ciencias Químicas.

El pasado 5 de junio se conmemoró el Día Mundial del Medio Ambiente. Gobiernos, diversas instituciones y organizaciones de defensa del mismo realizaron distintos gestos, proclamaron manifiestos y, al menos por un día, nos recordaron lo que deberíamos tener siempre presente.

Resulta sorprendente que, mientras que por una parte la humanidad dedica tanto esfuerzo a la búsqueda de planetas en estrellas lejanas, no presta la suficiente atención, cuando no descuida directamente, al que es realmente el único lugar del Universo en el que podemos habitar a largo o incluso muy largo plazo. La caza de planetas en otras estrellas es uno de los campos más fecundos de la astrofísica hoy en día. En febrero de este año, la NASA anunció el descubrimiento de siete planetas del tamaño de la Tierra orbitando alrededor de una estrella enana roja. Algunos de estos planetas podrían recibir una cantidad de radiación tal que permitiera la existencia de agua líquida, lo que es esencial para la vida que conocemos. Sin embargo, esta esperanza inicial se ha visto matizada muy recientemente al descubrir que este tipo de estrellas lanza frecuentemente llamaradas de radiación ultra violeta que harían de su entorno una región inhóspita. El penúltimo planeta descubierto, denominado KELT-9b, es el más hostil para la vida que se conoce. Se estima que la temperatura en su superficie puede alcanzar valores similares a los de nuestro Sol. Por otra parte, la búsqueda de condiciones óptimas para la vida también se lleva a cabo dentro de nuestro Sistema Solar. La revista Science ha publicado el descubrimiento de la presencia de hidrógeno molecular y dióxido de carbono entre los gases que escapan de Encélado, un satélite de Saturno. Esto sugiere la existencia de actividad hidrotermal en el océano líquido que se oculta bajo la gruesa capa de hielo que cubre esta luna y abre la posibilidad a la existencia de formas de vida.

Este esfuerzo científico continuará y así debe hacerlo. La curiosidad ha animado desde siempre la actividad humana y ha impulsado el desarrollo técnico y social en todas las épocas de la historia. Sin embargo, esto no nos puede hacer olvidar el cuidado de la Tierra.

En el mensaje de Papa Francisco con motivo de este día nos pidió que “no olvidemos nunca que el medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos”. El diccionario de la RAE recoge que patrimonio es la hacienda que alguien ha heredado de sus ascendientes. Hemos heredado el medio ambiente de nuestros padres, de nuestro Padre. No es sólo el escenario de nuestra existencia. Forma parte, como diría Ortega, de nuestra circunstancia. Nos ha sido dado al nacer, nos relacionamos en él y con él y su cuidado forma parte de la realización auténtica de nuestra vida.

Publicado en la “La Tribuna de Albacete” el 10 de junio de 2017.

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