Cultura para la vida

José Mª Martí.

Reflexionamos a propósito de la efeméride del 25 de marzo, día de la Anunciación e internacional de la Vida, y del 21 de marzo, Día Mundial del Síndrome de Down.

La cultura, propiamente dicha, preserva y hace operativo un fondo común de humanidad. Para ello establece una jerarquía de valores (Vargas Llosa, “Breve discurso sobre la cultura”, 2009). Si alguno merece ser el primero, este es la vida. En el frontispicio de la Sección “De los derechos fundamentales y de las libertades públicas” de la Constitución, figura el artículo 15: “Todos tienen derecho a la vida…”.

La abolición de la pena de muerte, en tiempo de guerra (1995), y la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006) confirmaron la universalidad del derecho a la vida y la obligación de protegerla.

¿Se ha sido coherente y respetuoso con este compromiso? ¿Ha sido plenamente asumido por los dirigentes y las instituciones públicas?

Aparentemente la sensibilidad hacia la vida ha crecido. El Congreso aprobó la Proposición No de Ley de apoyo al Proyecto Gran Simio (25 junio 2008) que les reconoce los derechos a la vida y a la libertad. Y el pasado 16 de marzo suscribió el Convenio europeo sobre protección de animales de compañía (1987), sin la reserva sobre el corte de la cola de cachorros. La preocupación por las condiciones de la vida se expande. Verbigracia, Reglamento (CE) nº 1/2005 relativo a la protección de los animales durante el transporte y las operaciones conexas, y la Directiva 2003/15/CE que introdujo disposiciones relativas a los ensayos con animales en la Directiva 76/768/CEE sobre cosméticos. Con ello se generaliza la prohibición de experimentación con animales en la Unión para los productos e ingredientes cosméticos, y su comercialización, cuando se amparen tales prácticas (efectiva, 11 marzo 2013). Asimismo, las Comunidades Autónomas han restringido los espectáculos taurinos o la exhibición de animales, vgr., la Ley 28/2010, de Cataluña que prohíbe “los espectáculos taurinos de cualquier modalidad que tengan lugar dentro o fuera de las plazas de toros…” (anulado, por STC 177/2016).

¿Son esto avances en la concienciación hacia el valor de la vida y su prioridad absoluta?

Hay que dudarlo. Aunque el Pleno del Congreso rechazó la Proposición de Ley Orgánica sobre la eutanasia (Sesión, 21 marzo 2017), presentada por el Grupo de Unidos Podemos. La amenaza, contra la vida, está ahí. Otro dato. Carmelo Jordá denuncia que “las personas con síndrome de Down no reciben ni besos ni flores ni abrazos por las calles […], ya que son abortadas antes de nacer” (“Día Mundial de la Hipocresía con el Síndrome de Down”, LD, 21 marzo 2017).

Si la cultura de verdad está al servicio de la vida y de la dignidad humana (la prioridad), hay que concluir que hoy la cultura se está perdiendo y, como no podía ser de otro modo, retornamos a la caverna, a la barbarie.

Publicado en la “La Tribuna de Albacete” el 1 de abril de 2017.

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