Deseos y derechos

Pedro López. Profesor de Teología.

‘Los deseos no están por encima de los derechos’. Esta es una de las frases que hemos oído a los movimientos feministas para protestar por el intento de Cristina Cifuentes de promover la regulación de los ‘vientres de alquiler’.

El feminismo ha alzado su voz contra la gestación por subrogación (vientres de alquiler); lo ha hecho manifestando que este tipo de gestación vulnera la dignidad de las mujeres ya que mercantiliza sus cuerpos. ‘Los deseos no están por encima de los derechos’, hemos oído en la radio y hemos leído en la prensa. Esta frase me ha hecho pensar y reflexionar.

Estoy de acuerdo con esta frase. Es verdad que los deseos no están por encima de los derechos, más aún, los deseos no pueden ser el criterio ético de una persona y, menos aún, de las normas que regulan la vida en sociedad. Los deseos son ambiguos, muchas veces proceden de nuestras heridas más hondas, otras manifiestan lo mejor del ser humano. Por eso los deseos tienen que ser discernidos éticamente.

Pero, a su vez, los deseos se han convertido en el único criterio ético con el que vivimos y por los que reivindicamos leyes sociales. Los deseos no pueden estar por encima de los derechos de las mujeres, pero tampoco por encima de los derechos del embrión humano; los deseos no pueden sustituir la búsqueda de la verdad moral y guiarse por ella; los deseos no justifican tener un hijo a toda costa por métodos que pisotean los derechos de cada ser humano a una familia, a la dignidad de su gestación, a tener un padre y una madre.

Cuando los deseos se convierten en el criterio ético supremo, como ocurre en muchas leyes aprobadas por el parlamento español y otros parlamentos europeos, el ser humano pone en el centro su ‘yo’ y pone todo y a todos a su servicio; con esto se acentúa cada vez más que el otro ser humano es un objeto de usar y tirar y que lo que me apetece es lo único que guía mi vida. De aquí a la violencia sólo hay un paso.

Por eso no creo que nuestra sociedad camine hacia la justicia y la paz sino, cada vez más, hacia el enfrentamiento, la violencia y la injusticia. Los deseos del yo como criterio producen la opresión del ser humano, el dominio sobre el otro, la agresión y la muerte. Ejemplo de ello es la violencia de género que no se va a superar por muchas leyes y acuerdos de Estado que se produzcan si no se toca la raíz del problema que es haber colocado los deseos por encima de los derechos y la verdad.

Los grupos que están a favor de los ‘vientres de alquiler’ consideran muy extraña la posición de las feministas porque defienden que la mujer sea libre para poder abortar pero no para poder acordar tener una gestación subrogada. A mí también me resulta esto muy extraño. En el caso de los ‘vientres de alquiler’ no se respeta la libre opción de una mujer; en el aborto sí se tiene que respetar su libre decisión de dar muerte al ser que lleva en su seno. ¡Vaya incoherencia! Que algo sea elegido libremente no significa que sea éticamente bueno. Que sea una decisión libre no significa que sea una opción sana y digna, se necesita la verdad, el discernimiento, la ética.

‘Los deseos no están por encima de los derechos’. ¡Bendita frase de las feministas!

Publicado en la “La Tribuna de Albacete” el 11 de febrero de 2017.

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